Sin duda, 2020 y 2021 fueron años marcados visiblemente por los efectos económicos, políticos y de salud de la pandemia de COVID-19. Los confinamientos y los aumentos repentinos del desempleo llevaron a nuevas crisis y exacerbaron las desigualdades existentes, lo que creó limitaciones dentro de las carteras de inversión de impacto, así como una mayor demanda de capital para responder a necesidades sociales y ambientales urgentes.
